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¿Política económica de la transición peruana en tiempos del covid-19?
24 de noviembre de 2020

​"Se plantean siete desafíos. El primer desafío es asegurar que las elecciones generales ya convocadas se realicen sin contratiempos y sean absolutamente limpias. Se debe enfrentar la grave crisis económica y sanitaria originada por la pandemia. Hay que aprender de las lecciones de la pandemia en materia educativa, de salud e innovación. Se actuará en el ámbito de seguridad ciudadana. Se debe velar por un manejo responsable del presupuesto público, que atienda a las prioridades de salud y que promueva la reactivación de nuestra economía". Escribe Germán Alarco, investigador CIUP.​ Artículo publicado en Diario Uno.​

El país, luego de una semana y media de convulsión, pareciera retornar a la calma; desafortunadamente acompañada con las muertes de Jack y Jordan. Es imprescindible que se mantenga un buen clima social y político más allá de la transferencia de mando del 28 de julio de 2021; todos lo necesitamos. Es un asunto difícil, pero vale el esfuerzo a pesar de las fuerzas y poderes que tratarán de desviar la preocupación en el bienestar común por intereses particulares.

El primer mensaje presidencial fue positivo, remarcando la importancia de que el gobierno recupere la confianza de los ciudadanos y que permita generar la esperanza en todos. Los desafíos internos y externos son enormes pero el tiempo reducido.

EL GABINETE

Al momento en que se publique esta nota es probable que ya se haya definido el gabinete que lo acompañará; ojalá no se equivoque, ya que un sesgo a favor de los poderes económicos y mediáticos tradicionales rompería el balance necesario para las difíciles circunstancias actuales.

Sirvan estas líneas para presentar las principales tareas propuestas por el presidente; así como recordar los errores comunes en que se suele caer y establecer algunas propuestas complementarias.

DESAFÍOS Y TAREAS BÁSICAS

Se plantean siete desafíos. El primer desafío es asegurar que las elecciones generales ya convocadas se realicen sin contratiempos y sean absolutamente limpias. Se debe enfrentar la grave crisis económica y sanitaria originada por la pandemia. Hay que aprender de las lecciones de la pandemia en materia educativa, de salud e innovación. Se actuará en el ámbito de seguridad ciudadana. Se debe velar por un manejo responsable del presupuesto público, que atienda a las prioridades de salud y que promueva la reactivación de nuestra economía.

Se hace un llamado a los empresarios y al sector privado en general para que apoyen y se comprometan con la reactivación económica. Se promoverá el fortalecimiento y la autonomía de instituciones clave cuyo accionar independiente debe ser protegido de los vaivenes políticos.

Por otra parte, se proponen para el gobierno de transición cuatro tareas básicas: 1) Luchar contra la pandemia; 2) Crecimiento económico y gestión responsable de las finanzas públicas; 3) Recuperación de la educación y 4). Lucha contra la corrupción.

EVITAR ERRORES COMUNES

Durante los últimos tiempos se han difundido un conjunto de mitos sobre cuáles deben ser las principales políticas y acciones para impulsar el crecimiento económico. Algunos de estos se originan en la economía estándar, otros se vinculan a intereses particulares y también a expresiones que reflejan lugares comunes que repiten muchos analistas en los medios de comunicación. Hay que ver la economía con un enfoque sistémico. En el cuadro 1 se listan doce expresiones cotidianas que esperamos no se incorporen en la visión y estrategia del nuevo gobierno.

Un error importante con serias consecuencias en el ámbito económico, social y político es pensar que la desregulación en el mercado laboral y la reducción de los derechos de los trabajadores es la forma de generar empleo; están equivocados.

Los costos laborales en el Perú están por debajo de los estándares regionales; asimismo el serio impacto sobre el empleo durante la pandemia refleja su gran flexibilidad (¿para qué más?).

INVERSIÓN PRIVADA

El principal determinante de la contratación de trabajadores es la existencia de demanda y producción, no al revés. Reducir el peso de las remuneraciones en el producto impactaría negativamente sobre el consumo privado, demanda interna y la producción; sin olvidar los efectos negativos de una mayor inestabilidad social y política.

La inversión privada es importante; pero no es el único componente de la demanda agregada. Ya hemos demostrado anteriormente que el consumo privado y las exportaciones tienen un mayor peso histórico. Las empresas tienen ahora altos niveles de capacidad instalada ociosa que desalientan las decisiones de inversión. Acudir a políticas de incentivos tributarios no solo sería un pésimo precedente; sino que reduciría aún más nuestra alicaída presión tributaria.

También es incorrecta esa visión que asigna a la minería el rol de sector líder; es importante por su aportación de divisas, pero es imprescindible tener una perspectiva multisectorial. Se requiere de más minería diversificada; no aquella centrada en el cobre por sus efectos negativos sobre los precios internacionales en el mediano y largo plazo.

Ni la tramitología, ni los sobrecostos laborales y solo establecer predictibilidad para los agentes económicos son suficientes. Los sobrecostos energéticos por aprovechar poco el gas natural, los financieros por los elevados márgenes de intermediación y en las cadenas logísticas para los mercados internos y externos son los sobrecostos relevantes que se deben enfrentar de manera inmediata. El presidente Sagasti, aprovechando su mayor cercanía con los sectores empresariales, debe enfocarlos en los verdaderos retos que tienen por delante, no en los ideológicos.

La creación de igualdad de oportunidades requiere también enfrentar las elevadas desigualdades y para ello la primera política es la tributaria. No más impuestos indirectos o más prediales; sino aprovechar los márgenes que existen para reducir exoneraciones a las actividades tradicionales, frenar elusión tributaria y contra paraísos fiscales y aprovechar las oportunidades que existen por el lado de los impuestos directos como hicieron las economías desarrolladas en tiempos de crisis anteriores (un impuesto solidario).

El nuevo gobierno debe pensar en las diferentes formas empresariales, no sólo en la gran empresa y aprovechar el rol que tienen las pocas empresas públicas bajo su conducción. Hay que apoyar intensamente la asociatividad para impulsar el desarrollo rural y los clusters embrionarios.

El poder de los diferentes actores económicos no está equilibrado. El gobierno debe nivelar el piso ya que ahora está desbalanceado a favor de las grandes empresas privadas. Tiene que escuchar y empoderar a los trabajadores dependientes e independientes, a las otras formas empresariales y firmas de menor dimensión. También debe olvidar que el interés y maximización particular conduce siempre al bienestar colectivo.

PRIORIDADES DE CORTO PLAZO

En el plano económico es importante que el gobierno establezca las prioridades para la reactivación económica. Ante todo, lo primero deben ser las personas. En el cuadro 2 se anotan los elementos que deben guiar el gasto corriente y la inversión pública. La magnitud de la crisis obliga establecer el viejo objetivo de hambre cero, a la cual habría que agregar la generación de empleo y ocupación decente.

Hay que aprovechar para avanzar en la transición ecológica con la reducción de emisiones de CO2 y de gases lluvia ácida. Asimismo, disminuir la huella hídrica, la preservación de la biodiversidad para mitigar sus impactos en el mediano plazo a la par que se impulsan los econegocios.

Otra prioridad es la reducción de la elevada desigualdad en todas sus dimensiones; enfocarse en le desarrollo productivo local y rural, la diversificación productiva y el desarrollo de capacidades de la ciencia, tecnología e innovación (CTI).

PROPUESTAS COMPLEMENTARIAS

El espacio de acción del nuevo gobierno es de poco más de 8 meses. No sólo se trata qué atienda prioritariamente la pandemia, la recuperación económica, la transición democrática y la lucha contra la corrupción. También puede dejar su huella para un horizonte de mediano y largo plazo como lo hizo hace veinte años el presidente Paniagua. En el cuadro 3 se listan cinco propuestas complementarias útiles para la coyuntura y el futuro.

En primer lugar, se debe establecer un seguimiento riguroso y de transparencia total de los diversos programas de apoyo que se implantaron durante el gobierno del presidente Vizcarra. Se trata de evitar que los programas de apoyos empresariales como Reactiva Perú y de subsidios a planillas desemboquen en un problema para las finanzas públicas de los próximos años. Se debe hacer un seguimiento pormenorizado de los apoyos otorgados y establecer los correctivos inmediatos que sean necesarios.

Es clara la reducida capacidad del gobierno y del Estado, la necesidad de una democracia más participativa (republicana) que requiere del concurso de todos. Asimismo, es urgente aprovechar la energía especialmente juvenil que salió a las calles para atender las urgencias nacionales. Los temas para desarrollar en proyectos piloto son diversos: brigadas de salud; brigadas de alfabetización digital (y la tradicional) que C. Tapia (2020) denomina cooperación popular universitaria; proyectos de desarrollo productivo local en zonas seleccionadas y concertadas de extrema pobreza, entre otras.

También hay que articular mejor el programa Arranca Perú con los gobiernos regionales y locales, las universidades de la zona, los colegios profesionales y los ciudadanos desocupados e inactivos en los proyectos rurales y de habilitación urbana que se establezcan.

Este gobierno de la transición debe heredar al próximo gobierno diversos estudios específicos desarrollados por grupos de trabajo multidisciplinarios y de expertos. Obviamente corresponderá al próximo gobierno profundizarlos o implantarlos, si ello fuera posible. La lista debería iniciar con una revisión y propuesta de nueva constitución política abordando los temas económicos, políticos e institucionales.

La segunda tarea podría ser una propuesta de reforma de la estructura del poder ejecutivo en aras de integrarla a la par que se fortalece (incluye potenciar el sistema de planeamiento estratégico y otorgar un nuevo rol para la ciencia, tecnología e innovación).

Otros temas importantes son un programa masivo de inversión en el sector salud, la estrategia de diversificación productiva, la reingeniería del sistema tributario, la estrategia para reducir la informalidad y la reingeniería tributaria. Hay espacio para proyectos de corto plazo como la mejora del padrón de la población susceptible de apoyo gubernamental y la identificación de zonas (hasta nivel de viviendas) vulnerables frente a crisis sanitaria, ambientales y desastres (F. Santa Cruz, 2020). La cooperación internacional puede coadyuvar a estos estudios.

Otras acciones importantes sería aprovechar e impulsar al Acuerdo Nacional como instancia para elevar el nivel de discusión y propuestas para el 2021; requiriéndose la inclusión de todas las fuerzas políticas. Por último, como señaló el presidente Sagasti, es momento de desarrollar e impulsar la infraestructura digital del país.

ALGO MÁS

El nuevo gobierno abre una nueva oportunidad para el país; hay que aprovechar este espacio para que todos aportemos en positivo. Efectivamente, el periodo gubernamental es corto, pero se debe tratar qué esta transición sirva no solo para el corto plazo sino para sentar las bases del desarrollo sostenible para el mediano y largo plazo.

 

Cuadro 1. Principales errores que pueden llevar al fracaso de la política económica 2020

—Creer que una mayor desregulación en el mercado laboral y reducción de los derechos laborales son los medios para generar empleo.

—Pensar que solo la inversión privada es el único motor del crecimiento económico.

—Priorizar exclusivamente las actividades extractivas (especialmente minera) y en un producto (cobre).

—Basar el crecimiento económico en políticas exclusivas por el lado de la oferta olvidando lo que ocurre por el lado de la demanda interna y en particular sobre el empleo e ingresos de la población.

—Sostener que solo la predictibilidad es suficiente para generar dinamismo del sector privado; también se necesitan políticas proactivas y recursos activadores.

—Considerar que la tramitología y los sobrecostos laborales son la primera traba para el desarrollo productivo

—Suponer que el sector productivo es solo la gran empresa privada; olvidándose de las micro, pequeñas, la economía campesina, las cooperativas y algunas empresas públicas relegadas.

—Sostener que el problema del Estado es solo de falta de eficiencia en la ejecución del gasto público y la corrupción; no de más ingresos tributarios permanentes.

—Soslayar la importancia de reducir la elevada desigualdad pensando que las políticas de lucha contra la pobreza son suficientes.

—Afirmar que tenemos mercados competitivos por la gran apertura externa; olvidándose de las barreras a la entrada y los altos niveles de concentración.

—Presuponer que el poder de los diferentes actores económicos (empresarios, trabajadores dependientes e independientes) es homogéneo; olvidándose de la necesidad de equilibrarlos.

—Creer en el comportamiento racional de los agentes económicos y que la maximización individual conduce siempre al bienestar común.

 

Cuadro 2. Prioridades de la política económica durante la transición

— Hambre cero

— Generación de empleo y ocupación decente.

— Transición ecológica.

— Mayor equidad.

— Desarrollo productivo local y rural.

— Participación ciudadana y sociedad civil organizada.

— Diversificación productiva

— Desarrollo de capacidades a través de la CTI.

 

Cuadro 3. Propuestas complementarias para la política económica de la transición

—Monitoreo riguroso y transparencia absolutas en programas sensibles.

—Promoción intensa de la participación ciudadana y de organismos de la Sociedad Civil a través de programas piloto.

—Desarrollar estudios con impacto en el corto, mediano y largo plazo.

—Trabajar con el Acuerdo Nacional en el desarrollo de la visión, visiones regionales y estrategias con todas las fuerzas políticas participantes en el proceso electoral 2021.

—Desarrollo e impulso de la infraestructura digital.​

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