Ninguno
“No habrá desabastecimiento en los mercados”
17 de marzo de 2020
En medio de una crisis como la del COVID-19 la logística cumple un papel fundamental para mantener abastecidos los mercados. En esa línea, la logística humanitaria provee de los lineamientos para asegurar que las poblaciones sean atendidas oportunamente. Sobre esta, y sobre el impacto de las medidas adoptadas por el gobierno, conversamos con Mario Chong, profesor de la Facultad de Ingeniería de la UP.
¿Qué se entiende por logística humanitaria? 

La logística humanitaria incluye los procesos y sistemas envueltos en movilizar personas, recursos, habilidades y conocimientos para aliviar el sufrimiento de la población vulnerable afectada por un desastre. Esta es, por naturaleza, gratuita y por eso al gestionarla se busca un balance entre rapidez y efectividad en la cadena de suministro. 

¿Existen criterios marco para que esta opere en tiempos de crisis? 

 La base de la logística humanitaria es el imperativo humanitario de la Organización de las Naciones Unidas. El imperativo establece que se deben “tomar medidas para prevenir o mitigar el sufrimiento humano a causa de desastres o conflictos” con cuatro principios: Primero humanidad, es decir, proteger la salud y la vida de forma respetuosa a los seres humanos. Segundo, la neutraldad, que implica que los agentes humanitarios no deben formar parte de las hostilidades ni de controversias. Tercero, imparcialidad, que significa que estas tareas deben ofrecerse en función de la necesidad y, por último, la independencia, que supone que deben ser autónomas y no un medio para lograr objetivos políticos, militares o económicos. 

Bajo la óptica de la logística humanitaria, ¿considera alarmistas las medidas tomadas por el gobierno? 

No. Durante estos años hemos trabajado sobre este tema con investigadores internacionales, como José Holguín Veras, de Rensselaer Polytechnic Institute; Hugo Yoshizaki, de la Universidad de Sao Paulo; Adriana Leiras, de la Universidad Católica de Río de Janiero; Irineu de Britto, de la Universidad Estuadual Paulista de Brasil y Jesús Gonzalez Feliu, del Instituto de Minas de Saint Saint Étienne de Francia; y, localmente, con Jorge Vargas de la Pontificia Universidad Católica. El resultado ha sido la publicación del Handbook of research on urban and humanitarian logistics, el cual recopila experiencias latinoamericanas y mundiales. 

¿Qué enseñanzas nos dejan estas investigaciones? 

En todos los casos la experiencia dicta que si no se responde rápidamente frente a la emergencia, los procesos de mitigación y recuperación son lentos y traumáticos. Según nuestros cálculos, sin este estado de emergencia en menos de 20 días la cifra de infectados con COVID-19 hubiera sido mucho mayor de lo que será. 

Una preocupación principal de la población es el acceso a los productos de primera necesidad. En ese sentido, ¿cómo ve el abastecimiento de mercados? ¿se verá afectado? 

No. La estructura económica del país, enfocada en la producción de alimentos y la industrialización primaria, es nuestra principal fortaleza. Considero si se asegura el abastecimiento de la canasta básica familiar, producción de medicamentos y una adecuada atención médica, podremos hacer frente a esta crisis. 

¿Cuáles son las medidas que debemos tomar para asegurar el abastecimiento? 

Casi el 70% de la población de nuestro país sobrevive el día a día. El 30% restante, que tiene la capacidad de planificar y comprar para la semana, quincena o mes, debe revisar la canasta familiar y comprar solo lo necesario, priorizando los productos nacionales. 

¿Por qué lo nacional? 

 Porque hay productos locales que están en proceso de produccón y que van a estar en el mercado tarde o temprano. Con las restricciones y el cierre de fronteras va a ser difícil que estos entren productos de otros países. No habría razón para un desabastecimiento, si la mayor parte de la canasta familiar del peruano promedio son productos frescos y/o procesados, producidos en el Perú.

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