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CADE 2018: propuestas para mejorar la Educación en el Perú
04 de diciembre de 2018

​​En el marco de la CADE 2018, César Guadalupe, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico y presidente de la CADE Educación 2018, presentó las propuestas de mejora al sistema educativo peruano concluías en el último CADE Educación.

La Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) 2018 fue el escenario para tratar los principales temas de interés del país, como corrupción, salud, medio ambiente y educación. Durante la segunda jornada de esta conferencia, César Guadalupe, Profesor e investigador de la Universidad del Pacífico, Presidente del Consejo Nacional de Educación, y Presidente de la CADE Educación 2018, estuvo a cargo de la presentación de apertura de la sesión "Transformemos el sistema educativo ¡Ya!", donde dio a conocer las propuestas y conclusiones de CADE Educación 2018, evidenciando los nudos críticos para la mejora de la educación en el Perú. 

César Guadalupe inició la presentación cuestionando la constante crítica que se realiza al sistema educativo peruano, donde se señala como “el peor del mundo”, aclarando que no existe evidencia para dicho sustento. En este sentido, resaltó la importancia de reconocer los avances hechos hasta el momento como que el 98% de los niños terminan la educación primaria y 82% de los jóvenes terminan la educación secundaria. “Este es el segundo valor más alto de América Latina después de Chile. A veces es difícil creerlo, pero la mayor parte de los países de América Latina no tienen acceso educación secundaria esta naturaleza”, subrayó.

En cuanto a los niveles de inversión en Educación, señaló que se ha realizado un incremento sustantivo en los últimos 25 años. En esta línea, precisó que, en los años 90 - año de una importante crisis económica – el gasto era de 1,600 millones de dólares; a fines de dicha década el gasto ascendió a 2,700 millones de dólares; mientras que en 2017 se invirtió 7,700 millones de dólares; y para 2019 se estima un gasto que supere los 9 mil millones de dólares.

A fin de entender, si esta inversión es suficiente o no, Guadalupe realizó un ejercicio para conocer cuál fue el gasto público por estudiante en los últimos años. Bajo esta nueva mirada, detalló que en los años 50 se invertía cerca de 253 dólares por estudiante por año y para 1965 se incrementó a 937 dólares. En este punto precisó que en dichos años solo un tercio de los peruanos terminaba la secundaria y que, en el quintil de menos ingresos del Perú, menos del 5% terminaba la educación secundaria. “Esa época de oro donde todo funcionaba mejor, era una época de oro – entre otras cosas – porque atendía a mucho menos gente”, aclaró. 

Continuando con la exposición, señaló que a partir de la década de los 70 el Perú tuvo una gran explosión demográfica, a la que se sumó la crisis económica y política que se vivió en el país entre los años 70 y 90, por lo que en los años 90 el gasto por estudiante era de 251 dólares, muy cerca de lo que se invertía en los años 50. Para el año 2000 el gasto por estudiante era de 300 dólares al año. Es con el crecimiento económico del siglo XXI, que se vio un ascenso sostenido de la inversión pública por estudiante, llegando a 1,156 dólares por estudiante en 2015, lo que se vio impulsado también por la reducción poblacional. 

En este sentido, remarcó que ha existido un periodo de 30 años (1976-2007) en los cuales la educación pública del Perú estaba profundamente empobrecida, al cual – junto a otros colegas – ha denominado “la larga noche de la educación peruana”, cuyas consecuencias se prolongan más allá de ese periodo. “La mayor parte de la población adulta ha cursado la educación pública en ese periodo de tiempo, incluyendo a nuestros docentes. Pero no solo los docentes, no quiero estigmatizarlos, este problema está en los choferes, en los conductores, en los congresistas, en los electores, en todo lo que nos rodea y es parte de los problemas que vive el país”, reflexionó.

En cuanto a las pruebas PISA, destacó que el Perú comenzó muy lejos del promedio de la OECD en el año 2001, aproximadamente con una distancia de 4 años en educación, brecha que se ha ido cerrando a la mitad aproximadamente. Sin embargo, en su opinión, de seguirse con esa tendencia y sin que el promedio de la OECD varía, se alcanzaría ese promedio en unos 15 años, lo que no resulta auspicioso. Asimismo, resaltó que estas mejoras se explican en el sostenimiento de políticas durante los últimos 25 años, lo que paradójicamente también explica por qué no se mejora a la velocidad deseada.

Mejoras y compromisos por la Educación
Como parte de las conclusiones de la CADE Educación 2018, se identificó que uno de los principales nudos de la educación se encuentra en la gestión y gobernanza del sistema educativo peruano.

Destacó que los problemas de organización parten desde que la organización se rige desde el punto de vista del especialista, y no del alumno, por lo que como resultando – actualmente – no se conoce la cifra exacta de instituciones educativas en el Perú, ni existe una visión global del estudiante. 

Asimismo, señaló que otra limitante es el tamaño de los colegios, ya que tienden a ser pequeños. De acuerdo a lo señalado por Guadalupe, una primara estatal debería tener 25 alumnos por clase, 6 grados, es decir 150 alumnos en promedio. Sin embargo, según reveló, el 40% de las primaras estatales en ciudades capitales de departamento están por debajo de este promedio, lo que limita la inversión en equipo docente, infraestructura, la posibilidad de brindar apoyo para que el colegio funcione.

En este sentido, resaltó las recomendaciones hechas por la CADE Educación 2018, que se resumen en:

• Entender que el sistema educativo es un sistema dinámico complejo. 
• Pasar de una política educativa que prescribe a una que habilite (que cree condiciones para que las personas hagan las cosas). 
• Crear un sistema con contrapesos: autonomía y supervisión independiente. 
• Poner al centro del sistema a la escuela (no al Ministerio de Educación - MINEDU). Es decir, hay que darle vuelta al sistema para ponerlo “sobre sus pies (hoy está de cabeza)”, y fortalecer a las instituciones educativas: 
o Promover Escuelas Integradas, que aseguren la transitividad de los estudiantes de inicial a secundaria 
o Contar con escala para formar colectivos docentes; o Liderazgo y propósito/sentido propio
o Autonomía 
​o Operar en redes de colaboración
o Enfocarse en las finalidades públicas de la educación. 
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​​• Asegurar que la educación superior esté al servicio de los estudiantes y les brinde opciones flexibles que respondan a sus necesidades y las del país.

A fin de alcanzar las recomendaciones y propuestas mencionadas se planteó un acuerdo político o Pacto Nacional por la Educación, que sirva para: sostener políticas y mantener la continuidad de las acciones que se vienen realizando, así como realizar los ajustes necesarios. En este sentido, remarcó que el Consejo Nacional de la Educación está trabajando – por encargo del MINEDU – la formulación de un nuevo Proyecto Educativo Nacional al 2036, al que apuntó como la oportunidad para consolidar dicho pacto y crear una visión de la educación que se quiere. 

​​​“No se trata solo de la política educativa. Se trata principalmente de qué tipo de país queremos construir mediante nuestras prácticas diarias, porque – a fin de cuentas – la educación no empieza ni termina en la escuela. La educación peruana es lo que hagamos los peruanos”, concluyó. ​​​

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