Ninguno
La viabilidad económica
16 de noviembre de 2020

​"Esperemos que tengamos líderes políticos con visión en el futuro o empecemos a construirlos desde ahora. Ese es el partido que nos jugamos ahora". Escrito por Carlos Casas, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, el 13 de novimebre de 2020. Publicado por el diario Gestión.

La historia de los países está plagada de eventos de crisis en donde a la larga salen airosos. Pero la transición es dolorosa e implica introducir cambios drásticos. La elección de Franklin D. Roosevelt (FDR) en Estados Unidos, en 1932, estuvo precedida poruña gran crisis en la que había altas tasas de criminalidad y corrupción, además de una crisis económica sin precedentes hasta ese momento.

El presidente anterior Herbert Hoover propugnaba que la solución a la crisis de 1929 estaba en las manos de las mismas empresas y los trabajadores. Ello trajo un gran descontento y con ello ganó las elecciones. FDR, que inició la política del New Deal y logró sacar a la economía del estancamiento en que estaba.

En el caso del Perú, es obvio que estamos en una fase de crisis similar con corrupción, desempleo, caída del producto, alta criminalidad y encima una pandemia que nos ha cobrado una alta factura. Esto ha hecho que los peruanos estemos suma mente golpeados tratando de recuperar terreno y volver a los niveles precrisis.

Sin embargo, vemos que el ruido político está golpeando las expectativas macro eco-nómicas y pone en riesgo todo lo ganado estos años. Esto no es más que resultado de las malas instituciones e incentivos que existen en el país que llevan a esta alta inestabilidad. Esto lo hemos sufrido más de una vez en nuestra historia y es necesario aprender. El sistema político vigente está lleno de vacíos y forados que nos han hecho llegar a la situación actual. Lo importante es que ello está haciendo que la gente despierte y haga sentir su voz en el sentido económico de demandar cambios y hacer críticas al sistema vigente. Este movimiento que estamos viendo en la actualidad no es más que el signo de un hartazgo de la población y de los agentes económicos que ven en la incertidumbre una mala señal para consumiré invertir.

El problema es que la desilusión es grande y la desconfianza también, y en esta situación es imposible construir consensos necesarios para no solo impulsar la generación de riqueza sino también mejorarla distribución de la misma. Esta es la gran agenda pendiente que si no es resuelta tendrá como resultado la proliferación de medidas populistas, que en medio de la crisis que vivimos encuentran un entorno político favorable y el apoyo de una buena proporción de la población.

La falta de legitimidad que se arguye que existe alrededor de la nueva administración será un peso que hará que la recuperación económica del país se haga más cuesta arriba. Y si las propuestas económicas del Legislativo prosperan, comprometerán aún más las perspectivas en las siguientes décadas, lo cual es injusto desde el punto de vista intergeneracional, porque estaríamos comprometiendo el futuro de nuestros hijos y, quizás, nietos.

En los 80 creíamos que no había posibilidad de país y se trabajó mucho en reconstruirlo y se lograron muchas cosas. Sin embargo, el esfuerzo no terminaba allí y había que seguir construyendo país y generar igualdad de oportunidades en un país tan desigual. Lo que observamos ahora no es más que la manifestación del descontento y el uso poco ético de esas necesidades por políticos oportunistas. Por ello, hoy en día se requiere que se defiendan las pocas cosas que han ido bien en el país para construir sobre ello. La estabilidad macroeconómica debe ser defendida a toda costa, no solo por principio sino por un sentido de justicia. Este es un pilar básico que no puede perderse, dado que sobre eso es que debemos reconstruir este país para evitar caer en los problemas actuales que generan indignación en los ciudadanos, tal cual lo vemos ahora. Esperemos que tengamos líderes políticos con visión en el futuro o empecemos a construirlos desde ahora. Ese es el partido que nos jugamos ahora.​

Carlos Casas

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