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Amazonía: Otros derrames
26 de mayo de 2022
En la selva peruana peligra la seguridad alimentaria por frecuentes derrames de petróleo que no siempre captan la atención de la capital. La Revista Alumni UP conversó con Angie Higuchi, profesora de Administración de la UP, sobre este tema y las consecuencias al medio ambiente.
El caso del derrame del 15 de enero de 2022, cuando se vertieron 6,000 barriles de petróleo en el océano Pacífico frente a la costa de Ventanilla (sumado a un segundo derrame ocurrido días después) y que continuó extendiéndose rumbo al norte, no ha sido el único en el Perú. Poco o nada se habla de los derrames de petróleo que ocurren en nuestra Amazonía, así como de las consecuencias en el medio ambiente, la salud y seguridad alimentaria de los pobladores. La Amazonía peruana ha sufrido cerca de 500 casos de derrames de petróleo en los últimos 20 años de acuerdo con EFE Verde (2020). Según esta fuente, dos de cada tres derrames se deben en su mayoría a fallas operativas, corrosión de la infraestructura —no solo de los yacimientos, sino también del oleoducto que atraviesa la selva—, o a condiciones inseguras de las instalaciones. 

Un derrame en el mar es muy distinto a uno ocurrido en tierra. Mientras que en el mar el petróleo puede afectar a los puertos e incluso a otros países, en la selva la geografía contiene el derrame (RAISG, 2020, tomado de Expreso), es decir, el petróleo se queda impregnado en la tierra. En la Amazonía, estos derrames ocurren en zonas cercanas a los territorios de poblaciones indígenas y nativas, que no gozan de servicios básicos como agua potable y desagüe (Parra Mujica, F., Manrique López, H. y Martínez Z., V., 2017). Los lugareños se percataron de que el último derrame ocurrió el día 20 de enero en Loreto (RPP, 2022). Recordemos que los pobladores dependen de los ríos para obtener agua limpia para cocinar y para la pesca, así como también de la agricultura para la comercialización y el autoconsumo. 

Poco se dice sobre los efectos en la seguridad alimentaria y en la salud ante un derrame de petróleo (Floerke, K. y Wolff, R. para Mongabay, 2016). Tras un desastre ecológico, el Gobierno y la empresa generadora de esta externalidad negativa proveen, como primera medida de mitigación de daños, de una canasta de víveres a los damnificados. Sin embargo, esto es insuficiente en un mediano y largo plazo. En primer lugar, porque los alimentos de la canasta son procesados (no contienen tantos nutrientes como sí los ofrecen los productos frescos como el pescado, las frutas y las verduras) y, en segundo lugar —y tal vez esto es lo más importante—, es que, al acontecer un derrame, toda la fuente de proteínas (pescado) y los productos para el autoconsumo y la venta, como cacao, plátanos, maní, yuca, maíz, arroz, entre otros, se ven afectados. Según Floerke y Wolff (2016), los pequeños agricultores impactados por un derrame de petróleo tienen que esperar como mínimo tres años para volver a cultivar sus productos. Esto quiere decir que son tres años en los que tendrán que depender de otra actividad económica y buscar un sustento diferente. Ante la desesperación por no poder satisfacer la necesidad básica de alimentarse, la mayoría de nativos recurre a los productos contaminados de sus chacras sin advertir que el petróleo presenta metales pesados como el plomo, cadmio, mercurio y/o aluminio (Parra Mujica, F., Manrique López, H. y Martínez Z., V., 2017), entre otros. El hidrocarburo, al tener contacto directo con la tierra y los ríos, contamina el alimento que se cultiva en estas tierras, así como a los peces. Los pobladores, al consumir estos recursos que son determinantes en su dieta, terminan enfermando gravemente. 

El informe de niveles y factores de riesgo de exposición a metales pesados e hidrocarburos en los habitantes de las comunidades de las cuencas de los ríos Pastaza, Tigre, Corrientes y Marañón del departamento de Loreto de 2016, elaborado por el Ministerio de Salud (2019) y referido por Orellana, M. A. y Calí Tzay, F. (2021), reveló que, de una muestra de 392 familias de 2,752 de comunidades de Loreto, se puede inferir que al menos 57% de los pueblos indígenas que viven en las cuencas de cuatro ríos de la región de Loreto han sido expuestos a niveles altos de plomo, y que casi un 46% de los niños presentó niveles de arsénico, así como aproximadamente un 26% de dicha muestra registra elevados niveles de mercurio en la sangre. 

Los productos de exportación también sufren las consecuencias de los derrames. Por ejemplo, el cultivo del cacao resulta rechazado por la presencia de cadmio (el derrame de petróleo en tierra podría ser una causa directa de absorción de este metal pesado en el cacao), lo que lleva a que se paralicen las negociaciones por exceder los límites máximos de residuos impuestos por la Unión Europea; esto afecta la actividad económica y el bienestar de muchos pequeños cacaoteros. La alianza de Bioversity y CIAT realizó una encuesta a 200 hogares en el norte del Perú y mencionó que un 60% de los agricultores ha experimentado una pérdida de ingresos desde que entró en vigencia el reglamento de la UE (488/2014) que especifica el nivel aceptable de cadmio en los productos basados en chocolate y cacao en toda Europa (Lubke, C., 2019). 

Hasta el momento es evidente que tanto el Gobierno como las empresas que afectan directamente al ecosistema no cuentan con planes ni de prevención ni de contingencia para remediar los desastres ocurridos. Asimismo, una mayor investigación de los derrames en el suelo y sus efectos en los alimentos y la salud (Floerke, K. y Wolff, R., 2016) es imperativa para conocer en su correcta magnitud las consecuencias a mediano y largo plazo en la naturaleza y en los agraviados. El Gobierno y la empresa privada deben asumir responsabilidades, y tomar acciones internalizando los efectos negativos, no solo respecto de los impactos socioeconómicos y ambientales generados en los directamente afectados, es decir los nativos de la selva, sino de todos. Las reflexiones de los peruanos y su intervención activa ante estos acontecimientos son importantes para generar el cambio que todos queremos y necesitamos para nuestro país.

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medio ambiente

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