Mazamorra

 

Debatirán inclusión del curso de
Religión en la currícula
El Comercio, Lima, 17 de agosto de 1999, p. 46.

 

El Diccionario de la lengua española21 (DRAE) de la Real Academia Española no registra la forma currícula (un sustantivo femenino singular), que aparece en el titular de diario reproducido aquí. El término escogido por la Academia es, más bien, currículo (un sustantivo masculino singular). Da para esta palabra varias acepciones, entre ellas, ‘plan de estudios’ y ‘conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus habilidades’, que no son distintas del significado que posee currícula en el texto citado. ¿Cómo surge currícula y por qué debe preferirse currículo? A continuación se esboza una respuesta razonada. Currícula es un término perteneciente al léxico de la educación. Dada la gran influencia de la lengua inglesa en la formación del léxico técnico, la palabra puede haber llegado al español a través del inglés (el diccionario Webster trae como plurales de curriculum tanto curriculums como curricula), pues ese idioma acepta como plurales propios algunos de los plurales de los neutros latinos (como, por ejemplo, media, de medium; y memoranda, de memorandum). Para un hispanohablante, sin embargo, las palabras con –a final se interpretan como sustantivos femeninos singulares, de aquí que aparezcan formas como "la currícula", "esta currícula" o "una currícula". Resulta evidente que una impropiedad etimológica de este tipo no puede satisfacer a un hablante informado, y así lo ha considerado la Academia. En efecto, según Martínez de Sousa (Diccionario de usos y dudas del español actual, Barcelona: Bibliograf, 1996, s.v. curriculum), la corporación "registró por primera vez las formas españolizadas currículo y currículum vitae en el DRAE84 con lo que vino a resolver el problema que suponía la forma plural de currículum, que en español no ha de ser ni la latina currícula, ni la extraña e impronunciable currículums ni siquiera la forma invariable, los currículum". Ha de ser, evidentemente, currículos. Seco, en la octava edición de su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (1980 ) cita la autoridad de Eugenio D’Ors, quien en Tres horas en el Museo del Prado ya había castellanizado curriculum en currículo siguiendo el modelo de templo (que viene del latín templum) o sumo (que viene del latín summum). En conclusión, las formas correctas son currículo (sustantivo masculino singular) y currículos (sustantivo masculino plural).

 

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