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Pautas para la elaboración de un ensayo escolar
por Karen Coral
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Dos
consideraciones iniciales son necesarias para abordar el tema de la
elaboración de un ensayo escolar. En primer lugar, el tipo de ensayo al
que nos referiremos es el académico, el adecuado para iniciar al alumno
escolar en la reflexión humanística y científica. No aludimos al ensayo
literario, cuyos propósitos y características son muy diferentes. En
segundo lugar, concebimos a la elaboración del ensayo como punto
culminante de un proceso de aprendizaje. En efecto, en el nivel escolar,
el ensayo es el trabajo más complejo. Para estar en condiciones de
escribirlo, el estudiante necesita haber completado un largo proceso
preparatorio. En el cumplimiento de un programa que afiance las
habilidades de redacción, los ejercicios proporcionados al alumno
deberán avanzar en complejidad, hasta constituirse en recursos para la
elaboración de un ensayo simple. Como se trata de un proceso de
construcción de largo plazo, es conveniente iniciar la redacción de
ensayos sólo a partir de tercero de secundaria, luego de que el alumno
haya practicado en la elaboración de otros tipos de textos en las etapas
previas.
Abordaremos
aquí la secuencia de elaboración del ensayo desde la perspectiva del
alumno. Este procedimiento –formulado sobre la base del texto de Carlos
Gatti y Jorge Wiesse, Técnicas de lectura y redacción1– consta de cinco etapas:
| 1 |
Se fija un tema; |
| 2 |
Se recolecta información; |
| 3 |
Se ordena la información; |
| 4 |
Se redacta un borrador; y |
| 5 |
Se revisa y corrige |
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El
trabajo puede iniciarse en clase con la distribución de un listado de
instrucciones, una pauta, donde se presente al ensayo como el resultado de
una secuencia de etapas. Se explican éstas brevemente y se proporciona a
los alumnos ejercicios variados correspondientes a cada una de las etapas.
Sólo cuando el estudiante ha logrado dominar cada paso, emprende el
trabajo total: el ensayo mismo. Veamos en detalle cada paso del proceso:
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| 1 |
La búsqueda del título. La adopción de un
título adecuado permite pronosticar que el alumno conoce el tema,
lo ha identificado y puede precisarlo. La principal dificultad
reside en esto último: la precisión del tema. Es frecuente abordar
temas muy amplios para tener mucho que decir de ellos
("escribir muchas palabras"). Si el tema está flojamente
delimitado, si es muy amplio, las ideas serán superficiales,
panorámicas, estarán presentadas, pero no tratadas con
detenimiento. Algunos títulos que reflejan ese problema: La moda, El fútbol,
"Cien años de soledad". Por el contrario, con el mismo
número de páginas, un tema puede ser preciso; eso permitirá
argumentar, ejemplificar todas las ideas presentadas. Títulos que
reflejan una mejor capacidad de delimitación del tema son los
siguientes: El uso masculino de aretes en mi generación, El campeonato postergado de
Alianza Lima, La memoria y el olvido en "Cien años de soledad".
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La búsqueda de la información. Es importante
establecer la fuente primaria de la información. El alumno debe
preguntarse si conoce el tema que va a tratar, si es fruto de su
experiencia, o si, por el contrario, debe buscar información en la
experiencia ajena. Aunque esta distinción no es siempre tan nítida
(existen ensayos que contienen ambos tipos de información en dosis
distintas), para saber dónde buscar la información, es conveniente
diferenciar las fuentes. Así, en el caso de un tema de experiencia
ajena, podemos sugerirle al estudiante la consulta de libros,
revistas, enciclopedias, internet. En el caso de experiencia propia,
las ideas están dentro del alumno; es necesario que le proporcionemos
ciertas técnicas para que esas ideas aparezcan. Algunos ejemplos de
esas herramientas son los agrupamientos asociativos y la lluvia de
ideas.
La siguiente consideración que el estudiante debe plantearse es qué
buscar. Cada tema ofrece aspectos distintos que deben ser
investigados. Para hacerlo es útil recurrir a las preguntas (los
lugares de búsqueda, los loci latinos: quién, cuándo,
dónde, cómo). Para la búsqueda de argumentos, para la
profundización de cada aspecto, es útil que el estudiante se
pregunte constantemente el porqué de las respuestas obtenidas. Si lo
reunido en este segundo paso adquiere grandes proporciones, será
necesario un sistema de almacenamiento de datos (fichas
bibliográficas, apuntes de clase, resúmenes).
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Los
dos primeros pasos garantizan la investigación, incluso si el tema es de
opinión personal. Con esto el alumno se asegura tener "algo que
decir". Muchos estudiantes no quieren escribir porque no saben cómo
llenar la página en blanco. Estos dos pasos iniciales pueden solucionar
el problema.
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3
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La organización de la información. El objetivo
de este paso es la generación de un plan de trabajo (llamado
también esquema o esbozo) a partir de la información reunida en la
etapa anterior. El plan posee una estructura trimembre que es
conveniente haber practicado ampliamente antes de emprender un ensayo.
Esa tripartición es adecuada para los artículos de opinión, las
reseñas, los comentarios de análisis literario. Veamos cada
componente del plan:
La introducción ambienta al lector; usualmente
consta de una breve caracterización del tema. Es una presentación
general.
El cuerpo (o parte central) constituye la
subdivisión de un tema en virtud de un orden. Se convertirá en el
desarrollo justificado de los distintos aspectos del tema que se
encontraron en la etapa anterior.
La conclusión, por lo general, es de uno de
estos dos tipos: un breve resumen de los aspectos principales o el
anuncio del propósito de profundizar en aquellos aspectos del tema
que no fueron tratados ampliamente.
Volvamos al cuerpo del plan de trabajo. El
objetivo es descomponer el tema en subtemas mediante un orden. ¿Qué
orden es el más adecuado? Eso dependerá del tema elegido. Si es
acerca de un problema, la subdivisión natural es causas –
consecuencias – soluciones. Otros temas exigirán otras
subdivisiones. Se podrá seguir un orden cronológico si se trata un
suceso, o una presentación secuencial si el tema es un procedimiento.
Una vez que el tema ha sido subdividido, se ordenarán los distintos
aspectos encontrados en el paso anterior. Así, si el tema elegido es
un problema, por ejemplo El tráfico limeño en los últimos tres años,
en el cuerpo del plan deben agruparse los distintos aspectos
investigados: reunir aquellos que constituyen las causas, los que
conforman las consecuencias, los que presentan distintas soluciones y
propuestas. Muchas veces se deberá volver al paso anterior para
buscar nueva información y completar este plan de trabajo (por
ejemplo: sólo hemos pensado en una consecuencia del tráfico,
¿habrá otras?).
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La elaboración del texto. Sólo ahora
ingresamos en lo que nuestros alumnos llaman "escribir".
Este paso supone el desarrollo verbal del plan anterior. Hay que
generar un texto luego de haber generado ideas para ese texto. El
camino que se sigue es del plan al borrador.Mientras el plan es una
lista ordenada de ideas, el borrador es un texto, un tejido de
oraciones plenamente redactadas, en el cual las ideas del plan se
definen, se desarrollan, se ejemplifican, se sustentan. Según la
necesidad del tema y sus distintos aspectos, el alumno deberá emplear
diversos tipos de párrafos. Es conveniente que los alumnos se hayan
ejercitado previamente en la construcción de diferentes clases de
párrafos (de definición, de clasificaciones, narrativos,
descriptivos, de generalizaciones, argumentativos). Resulta útil
dejar la redacción de la introducción y de la conclusión para el
momento final, luego de haber expuesto (tal vez argumentado) todos los
aspectos y subtemas que conforman el cuerpo del ensayo.
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En busca de la versión final. Cuando el alumno
cree haber finalizado su trabajo, todavía le falta un paso más. Un
texto pocas veces puede llamarse acabado, es siempre perfectible.
¿Qué debe revisar un alumno en su borrador para lograr un escrito
final? Los criterios son múltiples y corresponden a los propósitos
particulares de cada programa curricular. Aquí se sugieren algunos
criterios de uso frecuente: coherencia (referencia, conectores
lógicos), claridad (precisión léxica, orden en las ideas
expresadas), corrección (ortografía, puntuación, gramaticalidad).
No es posible que el alumno pueda revisar todos estos factores a la
vez; necesitará dos o más revisiones. Es útil fomentar que el
estudiante pida que otros ojos vean su escrito (padres, otros
profesores, compañeros). Si la aceptación o el rechazo de las
sugerencias recibidas surge de una reflexión metalingüística del
alumno, éste está mostrando un gran avance en el proceso de
aprendizaje de la técnica de redacción.
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Recordemos
que hemos partido de la consideración de que el ensayo es un proceso; la
evaluación del trabajo en etapas realizado por el alumno deberá, pues,
adecuarse a esta consideración. Desde la perspectiva del profesor, eso se
refleja en una evaluación del proceso y no sólo del producto. |
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| 1 |
Carlos Gatti Murriel y Jorge Wiesse
Rebagliati. Técnicas de lectura y redacción. Lenguaje científico y
académico. Lima: Universidad del Pacífico, 1998 [1992]; 152 pp. (Serie
"Apuntes de Estudio", 7). Consúltese, al respecto, el capítulo 5 ("Las
etapas del proceso de la redacción"). |
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