Juego de palabras

 

Condorito

El Comercio, sábado 28 de octubre de 2006

 

A diferencia de chistes “intraducibles”, pues dependen del idioma en que se han creado, la gracia de este no depende de la lengua. Ya en El orador (II,LXII, 252, cfr. José Luis Rivarola, “Signos del humor” En: Signos y significados. Ensayos de semántica lingüística. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1991, p. 91), Cicerón distinguió “dos grandes clases de facecias [la facecia es una frase u ocurrencia chistosa y aguda], las de palabras y las de cosas: ‘Lo que por sí es gracioso, sean las que fueren las palabras con que se dice es facecia de cosa; lo que mudando las palabras pierde la sal, tiene toda su gracia en las palabras mismas’.” El chiste de Condorito es “facecia de cosa”: su gracia depende de una equivocación real, pues Yayita no peló los plátanos antes de cocinar su pastel, y no, por ejemplo, de una confusión lingüística cualquiera (como el de la palabra contar, que significa tanto ‘contar los números’ como ‘tener en cuenta’ y es el origen de la gracia del chiste comentado en “Juego de palabras” de Coiné V, 2 de noviembre de 2005, p.4). Por eso el chiste en cuestión es traducible: “El humorismo pragmático [frente al humorismo idiomático] admite traducción”, como sostiene Rivarola (op.cit., p. 91). La recepción supone, ciertamente (como lo indica este autor), que el sistema de patrones culturales sea común entre emisor y receptor, aunque en este caso estaríamos prácticamente ante un ejemplo de humor “universal”, pues es difícil que deje de causar gracia una equivocación culinaria de la magnitud de la de Yayita.

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