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| ¿Estamos preparados para
afrontar una situación límite?
por Martina Vinatea Recoba |
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Hace algún tiempo, en uno de los cursos de redacción que imparto en la universidad, presenté a los alumnos dos situaciones "asombrosas", para que las imaginaran y redactaran las impresiones que ellas les suscitaban. Una de estas situaciones giraba en torno de la aparición de una tercera mano que espontáneamente brotaba del torso. La otra consistía en figurarse un baño en el que el agua penetraba sin control por los poros hasta duplicar o triplicar el volumen del cuerpo. La mayoría de las redacciones que evalué intentaban recrear la situación propuesta; pero con tanto temor frente a la posibilidad por increíble que fuera, que quienes escribían optaban por evadirse mediante el sueño. Una vez descrita sin mayor profundidad la escena, alguien los despertaba: ¡gran alivio, era sólo una pesadilla! Esto me hizo pensar en la poca preparación con que contamos para enfrentar situaciones extremas. Ciertamente, los ejemplos propuestos son absolutamente ficticios, pero ¿cómo actuamos en nuestra cotidianidad? ¿Sabemos enfrentar las circunstancias adversas? Fueron muy pocos los alumnos que decidieron asumir, ficticiamente, su tercera mano o el volumen triplicado de su cuerpo y aprender a "caminar" con ellos; de este modo, buscaron una perspectiva positiva a su nueva realidad. La evasión mediante el sueño es una posibilidad, pero debemos ejercitarnos en otras que se relacionan con la realidad. Afrontar los problemas y situaciones difíciles a
las que nos enfrenta la vida es signo de madurez. Tratemos de prepararnos en las pequeñas
vicisitudes. Aprendamos a crecer. |