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Aprender en dos lenguas. Nuevos materiales educativos en lenguas vernáculas.

Por Juan Carlos Godenzzi

 

El reinicio de un proceso de producción de materiales educativos en lenguas vernáculas puede fijarse en un año específico: 1998. Resulta notable que el impulso a este esfuerzo provenga tanto del Ministerio de Educación del Perú como de instituciones de la sociedad civil.

El Ministerio de Educación ha elaborado cuadernos de trabajo, textos de lectura y otros materiales educativos en cinco variedades de quechua (Cuzco-Puno, Ayacucho, Ancash, Incahuasi-Cañaris y Lamas), en aimara y en varias lenguas amazónicas (achuar, bora, shipibo, asháninca, chayahuita, aguaruna, huambisa, cocama, huitoto).

En lo que respecta a las instituciones, el Proyecto de Educación Rural Fe y Alegría 44, de Andahuaylillas (Quispicanchi, Cuzco) acaba de publicar siete volúmenes para ser usados en las escuelas bilingües. Misk’i Rimayninchis es un cuaderno de lectoescritura en lengua materna quechua, cuyo diseño se orienta al desarrollo de las competencias del área de comunicación integral del primer grado de primaria. Este texto se vincula con otros cuatro: Willakuykuna Harawikuna (Cuentos y canciones), Léxico infantil quechua en Quispicanchi, Diccionario visual quechua I, y Diccionario visual quechua II. Y en relación con el castellano, se tienen dos volúmenes: Guía de enseñanza oral del castellano como segunda lengua, que consta de 20 unidades didácticas, programadas para ser desarrolladas una por semana, con actividades y pautas para el trabajo diario; y un anillado, Láminas y ayudas visuales, que resulta complementario a la guía.

El conjunto de estos materiales cobra sentido cuando se pone al servicio de una estrategia pedagógica adecuada a ese contexto andino: la lectoescritura y los aprendizajes básicos se hacen en la lengua materna de los niños y, simultáneamente, se inicia y consolida el aprendizaje del castellano, primero en forma oral y luego en forma escrita. Se trata, en suma, de que los niños aprendan bien ambas lenguas y de que éstas contribuyan a elevar la calidad de los aprendizajes de los alumnos. El uso de las lenguas dentro del aula se convierte, así, en una actividad planificada que persigue objetivos definidos a través de una metodología adecuada.

Una característica de estos materiales es que se inscriben dentro de un enfoque pedagógico que promueve la participación activa de los niños y fomenta la cooperación de éstos en la realización de actividades relevantes. En el área de la comunicación integral, esto se refleja en el hecho de tomar como punto de partida de la lectoescritura no el alfabeto o la sílaba, sino textos debidamente contextualizados y llenos de sentido. Se trabaja en reconocer diversos tipos de textos y también en dar los instrumentos para estar en condiciones de construirlos.

Los autores de estos materiales son docentes o especialistas de la zona, con experiencia en la labor educativa. Cabe resaltar el acierto de la inciativa del Proyecto de Educación Rural Fe y Alegría, pues constituye una forma concreta y eficaz de mejorar la calidad educativa en zonas rurales vernaculohablantes. La producción de estos materiales ha contado con el apoyo financiero de dos entidades españolas: Manos Unidas y la Comunidad Autónoma de Madrid.

Fe y Alegría no está sola en este cometido. Otras instituciones van en la misma dirección; ya se cuenta, por ejemplo, con materiales producidos por el Instituto Superior Pedagógico La Salle de Urubamba (Cuzco), el CADEP José María Arguedas (Cuzco), la Fundación Antoon Spinoy (Andahuaylas) y el Programa de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (ISP Loreto) de Iquitos. Es de esperar que este proceso, animado desde distintos puntos del territorio nacional, se sostenga y se intensifique para consolidar la educación bilingüe intercultural actualmente en marcha en zonas andinas y amazónicas.

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