Consenso

 

Casuística de la discordancia nominal

Por Jorge Wiesse Rebagliati

 

Aunque no por las mismas razones, los siguientes enunciados pueden considerarse como ejemplos de discordancia nominal1:

(1)

este acta

  

(2)

una causa de índole anímico

  

(3)

Comité hoy hará público sus conclusiones

  

(4)

sistemas de notación utilizadas en campos particulares

  

(5)

Su mensaje al país sobre la política antisubversiva será presentada próximamente.

 

La discordancia que presenta el enunciado (1) puede explicarse por la extensión del modelo del artículo el femenino2 -que aparece, por ejemplo, en "el águila" o en "el acta"- a otros determinantes del sustantivo, como los demostrativos. "Este" es un demostrativo masculino. La forma femenina es "esta". Consecuentemente, la forma correcta es la concordada: "esta acta".

 

 


1 Según Samuel Gili y Gaya (Curso superior de sintaxis española, x 15, p. 25), la concordancia es "[...] la igualdad de género y número entre sustantivo y adjetivo, y la igualdad de número y persona entre un verbo y su sujeto". La discordancia surge cuando la igualdad referida no se cumple. Tomando como modelo la definición de concordancia de Gili y Gaya citada, la discordancia nominal es la desigualdad de género, número o ambos entre sustantivo y adjetivo. No se discutirán aquí los casos aceptados de discordancia nominal (como la llamada constructio ad sententiam o concordancia según el sentido). Los ejemplos se han extraído de textos reales (periódicos, exámenes, catálogos etc.).
2 Explican la génesis de esta forma Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (Gramática castellana, II, x 58, p. 51): "La forma antigua del artículo femenino era ela casa, ela tierra, ela alma. Esta forma se abrevió perdiendo una vocal: cuando el sustantivo comenzaba por vocal, el artículo perdía la última: [...] el’ alma [...]. Cuando el sustantivo comenzaba por consonante, el artículo perdía la primera vocal: ‘la casa, ‘la tierra. Por consiguiente, el artículo el en el agua, el alma suena como el masculino de el cielo, pero no es el masculino, como se suele decir, sino una forma especial del femenino."
César Hernández Alonso (Gramática funcional del español, p. 416) explica expresiones como "el mismo aula", en cierto sentido semejantes a la que estamos examinando, como una "masculinización" del sustantivo generada por el artículo el. De aquí a generalizar la masculinización a todo modificador directo del sustantivo hay sólo un paso. Sin embargo, si se comprende el carácter femenino de el en el ejemplo en cuestión, resulta claro que no cabe masculinización alguna. Por otro lado, el artículo el femenino no aparece en todos los contextos: sólo lo hace inmediatamente delante de un sustantivo femenino que empieza con a acentuada y no cuando entre el artículo y el sustantivo nuclear aparecen otros determinantes. Por ejemplo, "el desmesurado alza de pensiones" no es forma aceptada. Sí lo es "la desmesurada alza de pensiones".
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