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La discordancia que presenta el enunciado
(1) puede explicarse por la extensión del modelo del artículo el femenino2
-que aparece, por ejemplo, en "el águila" o en
"el acta"- a otros determinantes del sustantivo, como los demostrativos.
"Este" es un demostrativo masculino. La forma femenina es "esta".
Consecuentemente, la forma correcta es la concordada: "esta acta".
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Según
Samuel Gili y Gaya (Curso superior de sintaxis española, x
15, p. 25), la concordancia es "[...] la igualdad de género y número entre
sustantivo y adjetivo, y la igualdad de número y persona entre un verbo y su
sujeto". La discordancia surge cuando la igualdad referida no se cumple. Tomando como
modelo la definición de concordancia de Gili y Gaya citada, la discordancia nominal es la
desigualdad de género, número o ambos entre sustantivo y adjetivo. No se discutirán
aquí los casos aceptados de discordancia nominal (como la llamada constructio ad
sententiam o concordancia según el sentido). Los ejemplos se han extraído de textos
reales (periódicos, exámenes, catálogos etc.). |
| 2 |
Explican la génesis de esta
forma Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (Gramática castellana, II, x 58, p. 51): "La forma antigua del artículo femenino era ela
casa, ela tierra, ela alma. Esta forma se abrevió perdiendo una vocal:
cuando el sustantivo comenzaba por vocal, el artículo perdía la última: [...] el
alma [...]. Cuando el sustantivo comenzaba por consonante, el artículo perdía la
primera vocal: la casa, la tierra. Por consiguiente, el artículo el
en el agua, el alma suena como el masculino de el cielo, pero no
es el masculino, como se suele decir, sino una forma especial del femenino."
César Hernández Alonso (Gramática funcional del español, p. 416) explica
expresiones como "el mismo aula", en cierto sentido semejantes a la que estamos
examinando, como una "masculinización" del sustantivo generada por el artículo
el. De aquí a generalizar la masculinización a todo modificador directo del
sustantivo hay sólo un paso. Sin embargo, si se comprende el carácter femenino de el en
el ejemplo en cuestión, resulta claro que no cabe masculinización alguna. Por otro lado,
el artículo el femenino no aparece en todos los contextos: sólo lo hace
inmediatamente delante de un sustantivo femenino que empieza con a acentuada y no
cuando entre el artículo y el sustantivo nuclear aparecen otros determinantes. Por
ejemplo, "el desmesurado alza de pensiones" no es forma aceptada. Sí lo es
"la desmesurada alza de pensiones". |
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