- La noción de
paz suele asociarse, por lo general, con la idea de pasividad
o inacción. Se hace necesario empezar a ver la paz con otros ojos: como una construcción
activa y esforzada. Construir la paz implica un compromiso integral, un cambio de
mentalidad, tal como lo expresa el proyecto "Hacia una cultura de construir la
paz" de la UNESCO: cambiar los sistemas de valores, las actitudes y los
comportamientos; en pocas palabras, cambiar nuestra cultura cotidiana.
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- Quiero relacionar el sentido de este cambio cultural en favor de la paz con las
nociones de lenguaje, educación bilingüe e interculturalidad,
persuadido de que forman parte de un mismo impulso o emoción. Señalo las formas bajo las
cuales se dan estas correspondencias.
El lenguaje
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- El lenguaje es una actividad creadora de signos que implica un juego interactivo
entre interlocutores. Por medio del lenguaje, un interlocutor llega a entenderse con otro
sobre el mundo y la vida. El lenguaje, en tanto actividad simbólica, reúne a los
hablantes entre sí y a éstos con el mundo referencial; de ahí que la comunicación
humana y el conocimiento no sean posibles sin la intervención del lenguaje.
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- Todo lenguaje es, en última instancia, diálogo. El lenguaje permite los
intercambios con los otros. Uno llega a transformar su mirada, su perspectiva, sus
actitudes y sus valores al ingresar en el universo del otro. Todo diálogo auténtico
cambia a sus participantes y, al confrontarlos cara a cara, los vuelve más humanos. Los
acuerdos y consensos que surgen del diálogo fundan nuevas relaciones en la convivencia
social.
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- Por todo lo expresado, una pedagogía fundada sobre el diálogo se hace fundamental
para el desarrollo de las personas y los pueblos. Dentro de ese marco creado por el
lenguaje, cobran especial significación la propuesta de la educación bilingüe y la
educación intercultural.
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- Datos del multilingüismo peruano
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- En tanto actividad histórica, el lenguaje presenta una variedad de comunidades de
habla, entre las que se da una diversidad idiomática. En el caso peruano, además del
español, lengua predominante en extensión, número de hablantes y prestigio social, se
hablan varias decenas de lenguas. En la región amazónica se emplean alrededor de 40
lenguas pertenecientes a 16 familias lingüísticas. (Véase el
cuadro Nº 1)
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- En cuanto a las lenguas andinas, el aimara presenta tres variedades: dos, casi
desconocidas, en el departamento de Lima, con escaso número de hablantes (el
tupino-jacaru y el tupino-cachuy); y la tercera, en el sur peruano (el aimara propiamente
dicho), con un importante número de hablantes. Por su parte, el quechua, la lengua
amerindia geográficamente más extendida, cuenta con el mayor número de hablantes en el
Perú, después del español. No es de extrañar que presente gran diversidad dialectal;
pueden distinguirse unas doce variedades en la sierra y cinco en la selva.(Véase el cuadro Nº 2).
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- Según los datos del último censo de 1993, viven en el Perú 3'750,492 hablantes
maternos de lenguas andinas o amazónicas, de 5 años y más. De éstos, 3'199,474
corresponden a las variedades del quechua; 420,215, a las variedades del aimara; y
130,803, a las otras lenguas vernáculas. Entre las lenguas amazónicas de alcance
regional y que cuentan con un número significativo de hablantes, figuran las siguientes:
aguaruna (34,099); asháninca (30,510); shipibo (13,171); chayahuita (7,874); machiguenga
(5,679); huambisa (4,036).
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- La educación bilingüe
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- Para que se establezca un diálogo interpersonal y social, se requiere acrecentar
las competencias y las capacidades de los participantes. Un diálogo equitativo se da
entre individuos autónomos y bien formados. En un contexto multilingüe y pluricultural
como el peruano, la educación bilingüe ofrece una atención diferenciada precisamente
porque pretende una educación de calidad que resulte cultural y lingüísticamente
pertinente.
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- La educación bilingüe asume la lengua materna como vehículo clave para la
optimización del proceso cognitivo de los educandos e impulsa el aprendizaje de una
segunda lengua. El aprendizaje de y en las dos lenguas, al mismo tiempo que
contribuye a lograr un bilingüismo aditivo y estable, desarrolla las potencialidades
cognitivas, afectivas y psicomotoras de los educandos.
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- La educación bilingüe en el Perú ha dejado de ser una modalidad experimental y
aislada. Ahora es una modalidad reconocida oficialmente dentro del sistema, si bien por el
momento su alcance se focaliza en la educación inicial y primaria de una parte de las
poblaciones vernáculo-hablantes, tanto de la sierra andina como de la Amazonia.
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- Debemos considerar la educación bilingüe como un instrumento clave para el
"empoderamiento"2
de un gran número de personas pertenecientes a las
poblaciones quechua, aimara o de la Amazonia. Sería deseable también que la población
urbana hispanohablante se intodujera en el conocimiento de los códigos culturales y
lingüísticos vigentes en los Andes y la Amazonia a fin de facilitar los intercambios y
los entendimientos en la construcción conjunta de la vida en sociedad.
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- Por el momento, la educación bilingüe en el Perú es unidireccional: son las
poblaciones no hispanohablantes las que, a partir de su lengua y cultura, acceden al
castellano y otros universos culturales. Sin embargo, en casos puntuales, se produce la
situación inversa: hispanohablantes urbanos que aprenden una lengua vernácula, como se
hace en algunas escuelas de la ciudad del Cuzco; o una comunidad castellanizada que
reaprende su lengua, como sucede con los Cocama-Cocamilla en la zona amazónica.
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- La interculturalidad
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- Interculturalidad es una noción que indica los esfuerzos que se hacen para
lograr intercambios equitativos y construir relaciones dialógicas entre personas y grupos
de universos culturales diferentes. Se reconoce la legitimidad de los otros, por muy
distintos que sean. Cada persona o cultura tiene algo que aportar y algo que aprender. El
enriquecimiento y la transformación mutuas se dan precisamente en esa interacción.
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- Entendida en esos términos, la interculturalidad constituye un principio rector de
toda educación. En ese sentido, la educación intercultural propicia la
construcción y la valoración de la propia identidad, personal y cultural, como base para
relacionarse con otras identidades, individuales y sociales. Igualmente, la educación
intercultural favorece la formación en valores de alto contenido democrático, como el
respeto mutuo, la tolerancia, la justicia y la paz.
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- El enfoque de
género es parte de la educación intercultural. Por ello se
hace indispensable promover en los educandos la superación del trato de inferioridad que
sufre la persona por ser varón o mujer, así como fomentar el crecimiento del promedio de
escolaridad y alfabetismo entre las mujeres, en particular de las que viven en zonas
rurales y en las que se habla alguna lengua distinta del español. Las mujeres andinas y
amazónicas están en condiciones de ofrecer una contribución al enriquecimiento
intercultural de la educación. Son generalmente ellas quienes saben y transmiten los
conocimientos tradicionales más variados, expresan su sensibilidad por medio del arte del
tejido o la cerámica, y mantienen mayor lealtad a la primera lengua.
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- Otra
dimensión constitutiva de la educación intercultural es la relación con el
medio ambiente. Una educación ambiental integral, además de los temas de flora
y fauna, considera las dimensiones económicas, tecnológicas y socioculturales
del medio ambiente. Ella favorece un cambio de actitud, la formación de valores
y el desarrollo de capacidades.
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- Epílogo
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- El
lenguaje contiene el tesoro de un paradigma humanizador: el diálogo. Mediante
el diálogo se ponen los cimientos para construir una cultura de paz. Y la
educación tiene que ver directamente con esa tarea. Las modalidades o enfoques
llamados educación bilingüe y educación intercultural son estrategias
surgidas como respuesta a necesidades de un país multilingüe y pluricultural.