Cultura de paz, bilingüismo e interculturalidad1
 
Por Juan Carlos Godenzzi
 
 
La noción de paz suele asociarse, por lo general, con la idea de pasividad o inacción. Se hace necesario empezar a ver la paz con otros ojos: como una construcción activa y esforzada. Construir la paz implica un compromiso integral, un cambio de mentalidad, tal como lo expresa el proyecto "Hacia una cultura de construir la paz" de la UNESCO: cambiar los sistemas de valores, las actitudes y los comportamientos; en pocas palabras, cambiar nuestra cultura cotidiana.
 
Quiero relacionar el sentido de este cambio cultural en favor de la paz con las nociones de lenguaje, educación bilingüe e interculturalidad, persuadido de que forman parte de un mismo impulso o emoción. Señalo las formas bajo las cuales se dan estas correspondencias.

El lenguaje
 
El lenguaje es una actividad creadora de signos que implica un juego interactivo entre interlocutores. Por medio del lenguaje, un interlocutor llega a entenderse con otro sobre el mundo y la vida. El lenguaje, en tanto actividad simbólica, reúne a los hablantes entre sí y a éstos con el mundo referencial; de ahí que la comunicación humana y el conocimiento no sean posibles sin la intervención del lenguaje.
 
Todo lenguaje es, en última instancia, diálogo. El lenguaje permite los intercambios con los otros. Uno llega a transformar su mirada, su perspectiva, sus actitudes y sus valores al ingresar en el universo del otro. Todo diálogo auténtico cambia a sus participantes y, al confrontarlos cara a cara, los vuelve más humanos. Los acuerdos y consensos que surgen del diálogo fundan nuevas relaciones en la convivencia social.
 
Por todo lo expresado, una pedagogía fundada sobre el diálogo se hace fundamental para el desarrollo de las personas y los pueblos. Dentro de ese marco creado por el lenguaje, cobran especial significación la propuesta de la educación bilingüe y la educación intercultural. 
 
Datos del multilingüismo peruano
 
En tanto actividad histórica, el lenguaje presenta una variedad de comunidades de habla, entre las que se da una diversidad idiomática. En el caso peruano, además del español, lengua predominante en extensión, número de hablantes y prestigio social, se hablan varias decenas de lenguas. En la región amazónica se emplean alrededor de 40 lenguas pertenecientes a 16 familias lingüísticas. (Véase el cuadro Nº 1)
 
En cuanto a las lenguas andinas, el aimara presenta tres variedades: dos, casi desconocidas, en el departamento de Lima, con escaso número de hablantes (el tupino-jacaru y el tupino-cachuy); y la tercera, en el sur peruano (el aimara propiamente dicho), con un importante número de hablantes. Por su parte, el quechua, la lengua amerindia geográficamente más extendida, cuenta con el mayor número de hablantes en el Perú, después del español. No es de extrañar que presente gran diversidad dialectal; pueden distinguirse unas doce variedades en la sierra y cinco en la selva.(Véase el cuadro Nº 2).
 
Según los datos del último censo de 1993, viven en el Perú 3'750,492 hablantes maternos de lenguas andinas o amazónicas, de 5 años y más. De éstos, 3'199,474 corresponden a las variedades del quechua; 420,215, a las variedades del aimara; y 130,803, a las otras lenguas vernáculas. Entre las lenguas amazónicas de alcance regional y que cuentan con un número significativo de hablantes, figuran las siguientes: aguaruna (34,099); asháninca (30,510); shipibo (13,171); chayahuita (7,874); machiguenga (5,679); huambisa (4,036).
 
La educación bilingüe
 
Para que se establezca un diálogo interpersonal y social, se requiere acrecentar las competencias y las capacidades de los participantes. Un diálogo equitativo se da entre individuos autónomos y bien formados. En un contexto multilingüe y pluricultural como el peruano, la educación bilingüe ofrece una atención diferenciada precisamente porque pretende una educación de calidad que resulte cultural y lingüísticamente pertinente.
 
La educación bilingüe asume la lengua materna como vehículo clave para la optimización del proceso cognitivo de los educandos e impulsa el aprendizaje de una segunda lengua. El aprendizaje de y en las dos lenguas, al mismo tiempo que contribuye a lograr un bilingüismo aditivo y estable, desarrolla las potencialidades cognitivas, afectivas y psicomotoras de los educandos.
 
La educación bilingüe en el Perú ha dejado de ser una modalidad experimental y aislada. Ahora es una modalidad reconocida oficialmente dentro del sistema, si bien por el momento su alcance se focaliza en la educación inicial y primaria de una parte de las poblaciones vernáculo-hablantes, tanto de la sierra andina como de la Amazonia.
 
Debemos considerar la educación bilingüe como un instrumento clave para el "empoderamiento"2 de un gran número de personas pertenecientes a las poblaciones quechua, aimara o de la Amazonia. Sería deseable también que la población urbana hispanohablante se intodujera en el conocimiento de los códigos culturales y lingüísticos vigentes en los Andes y la Amazonia a fin de facilitar los intercambios y los entendimientos en la construcción conjunta de la vida en sociedad.
 
Por el momento, la educación bilingüe en el Perú es unidireccional: son las poblaciones no hispanohablantes las que, a partir de su lengua y cultura, acceden al castellano y otros universos culturales. Sin embargo, en casos puntuales, se produce la situación inversa: hispanohablantes urbanos que aprenden una lengua vernácula, como se hace en algunas escuelas de la ciudad del Cuzco; o una comunidad castellanizada que reaprende su lengua, como sucede con los Cocama-Cocamilla en la zona amazónica.
 
La interculturalidad
 
Interculturalidad es una noción que indica los esfuerzos que se hacen para lograr intercambios equitativos y construir relaciones dialógicas entre personas y grupos de universos culturales diferentes. Se reconoce la legitimidad de los otros, por muy distintos que sean. Cada persona o cultura tiene algo que aportar y algo que aprender. El enriquecimiento y la transformación mutuas se dan precisamente en esa interacción.
 
Entendida en esos términos, la interculturalidad constituye un principio rector de toda educación. En ese sentido, la educación intercultural propicia la construcción y la valoración de la propia identidad, personal y cultural, como base para relacionarse con otras identidades, individuales y sociales. Igualmente, la educación intercultural favorece la formación en valores de alto contenido democrático, como el respeto mutuo, la tolerancia, la justicia y la paz.
 
El enfoque de género es parte de la educación intercultural. Por ello se hace indispensable promover en los educandos la superación del trato de inferioridad que sufre la persona por ser varón o mujer, así como fomentar el crecimiento del promedio de escolaridad y alfabetismo entre las mujeres, en particular de las que viven en zonas rurales y en las que se habla alguna lengua distinta del español. Las mujeres andinas y amazónicas están en condiciones de ofrecer una contribución al enriquecimiento intercultural de la educación. Son generalmente ellas quienes saben y transmiten los conocimientos tradicionales más variados, expresan su sensibilidad por medio del arte del tejido o la cerámica, y mantienen mayor lealtad a la primera lengua.
 
Otra dimensión constitutiva de la educación intercultural es la relación con el medio ambiente. Una educación ambiental integral, además de los temas de flora y fauna, considera las dimensiones económicas, tecnológicas y socioculturales del medio ambiente. Ella favorece un cambio de actitud, la formación de valores y el desarrollo de capacidades. 
 
Epílogo
 
 El lenguaje contiene el tesoro de un paradigma humanizador: el diálogo. Mediante el diálogo se ponen los cimientos para construir una cultura de paz. Y la educación tiene que ver directamente con esa tarea. Las modalidades o enfoques llamados educación bilingüe y educación intercultural son estrategias surgidas como respuesta a necesidades de un país multilingüe y pluricultural.  
 

 

 

1
Una versión anterior de este artículo apareció en Miray, Boletín de la Comisión Peruana de Cooperación con la UNESCO. Año Nº 1. Lima: Minsiterio de Educación, 1998 (pp.19-22).
2
Se trata de una traducción del término inglés empowerment (que significa, aproximadamente, 'llegar a tener más poder').
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