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El Comercio, 20 de setiembre del 2004 |
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No
se oye, mucho ruido |
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No
pedimos una ciudad en extremo silenciosa, sepulcral, casi fantasma, pero
tampoco una donde el ruido molesto, la bulla, se convierta en una
contaminación sonora que llegue a afectar nuestra salud. Por ello, la municipalidad ha empezado una campaña educativa y preventiva, en la que se amonesta a los responsables de los ruidos molestos.
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